Dictar donde empieza y dónde termina un mercado es algo arriesgado.
Al comienzo del s.XX un pequeño número de empresas ferroviarias coparon de forma oligopolista el mercado del transporte. Pero el no darse cuenta de que su mercado era precisamente el del transporte (y no el del 'tren') las condenó a perder la batalla contra otras categorías como los automóviles.
Por tanto la pregunta clave es: ¿Cual es realmente mi categoría?
Las empresas que sólo piensan como 'categorías' no perciben que en realidad los consumidores no ven categorías, y lo que puede ser una ventaja de primer jugador se puede perder fácilmente.
Es arriesgado basarse en las categorías para definir mi estrategia de marketing. Los estrategas inteligentes están siempre al tanto de lo que realmente define y estructura un mercado: los clientes.
Redacción LastInfoo.
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